Poema de propia creación, con evidente sentido del humor, utilizando como «materia prima» refranes, dichos y frases hechas. (Lo demás, creado con diferentes IAs).
(Verso 1):
¡Si! Ya sé que por ahí se dice que no hay que hablar
si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio,
pero a barco desesperado, Dios le encuentra puerto
y, ahora que tenemos tiempo, necesito contarte un cuento,
porque “ya” vale un caudal, pero “luego” no vale un bledo;
así que las cuentas, claras; y el chocolate, espeso.
(Verso 2):
No sé cómo empezar, porque en cada sendero hay su atolladero,
aunque, bien mirado, haciendo se va aprendiendo.
Además, -me digo-, el que tropieza y no cae, adelanta terreno;
y el que cae y se levanta, aprende las primeras lecciones de vuelo.
(Verso 3):
¡Qué narices! La prueba del pastel consiste en comerlo
y no es posible hacer tortillas sin batir los huevos.
Por otro lado, cuando uno lleva el buen clima por dentro,
cualquier tiempo y cualquier espacio son buenos.
(Verso 4):
Espero no oirte un suspiro o un bostezo,
hambre del alma y hambre del cuerpo.
Así que a la faena me pongo, a ver si lo pescas al vuelo,
porque cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
(Verso 5):
¡Ay! No sé por dónde empezar.
Mucho vuela el viento,
pero más mi pensamiento…
aunque, ¡un momento!,
no hay nada tan malo
que para algo no sea bueno.
(Verso 6):
¡Lo postergo! Mejor lo dejo para luego,
-me acaba de pasar por el pensamiento-.
¡Oh, no! Lo que puede hacerse en cualquier momento,
no se hará en ningún momento
y, además, buscando lo mejor,
suele desaprovecharse lo bueno.
(Verso 7):
¡Vaya! ahora, resulta que todo se me olvidó,
y ya no recuerdo de qué iba el cuento.
¡Ah, sí! ¡Qué memoria! Ahora me acuerdo;
jajaja, a grandes males, grandes remedios.
(Verso 8):
Cada cual es como Dios le ha hecho,
y un poquito peor que él se ha vuelto.
Iba del lema de Trump, Musk, Bezos…:
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
¡Madre mía! Cuando guían los ciegos,
¡ay de los que van tras ellos!
(Verso 9):
A ese lema respondía mi abuela, mientras hacía el puchero:
el necio dice que del que tiene dinero, suenan bien hasta los pedos,
pero la muerte, que es más sabia, le dice al dinero: “No quiero”, “no quiero”.
(Verso 10):
¡Atiende, colega!,
no te miento:
Desnudo nací,
desnudo me muero;
ni gano, ni pierdo.
(Verso 11):
Seguro que habías pensado: hombre refranero, hombre puñetero,
y, resulta, que refranes, dichos y consejos, todos son buenos;
te regalo uno, sin necesidad de ir a las Quimbambas o mucho más lejos:
solo sería bueno el dinero, si pudiese comprar el ego para tirarlo al basurero.
(Verso 12):
Y, ahora, sí que sí:
aquí se acabó el cuento.
Por Nemo Nemo










