Málaga inició este viernes su esperada Feria de Agosto 2025 con una ceremonia inaugural que fusionó tradición y vanguardia. A las 22:30 horas, la portada de Feria, iluminada con más de 1.200 bombillas led, sirvió de prólogo a un espectáculo tecnológico sin precedentes: una coreografía de 400 drones sincronizados en el cielo malagueño, seguida de una lluvia de fuegos artificiales de última generación.

Ana Ruiz, presidió el acto acompañada de autoridades municipales, representantes del sector turístico y cientos de vecinos y visitantes congregados en el Palmeral de las Sorpresas. “Queríamos una feria que refleje nuestra identidad: alegría, innovación y respeto por nuestras raíces. Este espectáculo lo resume”, explicó Ruiz antes de dar paso al show aéreo.

“El gran valor de este formato es su versatilidad y sostenibilidad”, comentó Carmen López, ingeniera responsable del diseño de la coreografía. “Podemos preservar la limpieza ambiental —no hay residuos pirotécnicos— y ofrecer un espectáculo adaptado a todo tipo de público, desde familias hasta amantes de las nuevas tecnologías”.

Una vez que los drones descendieron, el cielo se iluminó con más de cuatro toneladas de artificios pirotécnicos. El escenario se llenó de ramilletes de bengalas, coronas de gusanos y columnas de luz en tonos dorados y púrpuras. Los fuegos artificiales clásicos, disparados desde la explanada del Palmeral, fueron orquestados al compás de un pasodoble interpretado por la Banda Municipal de Música. Al unísono, el disparo de cañones de luz láser atravesó la bruma marina, creando una atmósfera de ensueño.
Feria 2025, Málaga abierta al mundo
Entre el público, Dorita y José Muñoz, vecinos de Madrid destacaron la armonía entre tradición y modernidad. “Hemos venido con nuestro hijo Álvaro y ha disfrutado tanto de los drones como de los fuegos de toda la vida. Es una feria para todas las generaciones”, afirmó María. Su marido añadió: “Este año, Málaga ha subido el listón. El espectáculo es un reclamo turístico maravilloso”.

La elección de drones no fue casual. El Ayuntamiento de Málaga impulsó esta innovación como parte de su Estrategia de Sostenibilidad Urbana, que apuesta por eventos culturales de bajo impacto ambiental. Además, la colaboración del FYCMA y varias startups tecnológicas locales permitió desarrollar un software propio que garantiza la precisión de los vuelos y minimiza el consumo energético de los aparatos.
El espectáculo inaugural dio además el pistoletazo de salida a una semana repleta de casetas, verbenas, corridas de toros y concursos de pesca marítima. Hasta el lunes 18 de agosto, el Real de la Feria acogerá a más de 200 casetas, incluidas 50 de asociaciones vecinales y 30 de colectivos culturales. Paralelamente, el centro histórico se llenará de conciertos gratuitos, rutas de tapeo y exposiciones temporales.

La Feria de Málaga, una de las más antiguas de Andalucía —con más de 300 años de historia—, combina fama internacional con un arraigo popular inquebrantable. Este año, la tecnología irrumpe en el corazón de la fiesta sin desvirtuar sus esencias: el jolgorio, la hospitalidad y el orgullo de ser malagueños.
Con este arranque de luces danzantes y explosiones de colores, Málaga aspira a consolidarse como referencia de celebraciones sostenibles y vanguardistas. Hasta el próximo lunes, la ciudad invitará a sus vecinos y a los miles de turistas que la visitan cada verano a disfrutar de una feria que, tras un siglo de historia, vuelve a reinventarse en el firmamento andaluz.
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