A veces es bueno llorar, se limpia el cristalino, pero además descargas aquellos malos sentimientos, momentos que debes borrar de tu mente, de tu corazón de tu vida, las tensiones del día a día, de los problemas resueltos o aquellos que aún quedan pendientes.
No solemos hacerlo y pocas veces en público aunque no implique nada malo, resulta incómodo más a los demás que a uno mismo. Un buen abrazo sería una buena compañía. Pero si algo he aprendido en esta vida es que después viene la reflexión y la decisión.
Constantemente tomamos decisiones en nuestra vida, buenas o malas y otras las posponemos aún sabiendo que tarde o temprano deberemos enfrentarnos a ellas. Otras veces es la VIDA la que las toma por nosotros, ahí no podemos hacer nada, solo decidir qué actitud tomar: Escondernos y quejarnos, dejarnos llevar o mantenernos en la brecha y con paciencia luchar contra ella si es adversa a lo que deseamos, buscamos.
No hay nada imposible, estamos acostumbrados a escuchar a nuestro alrededor «Eso no es posible», «No insista, no hay manera de cambiarlo», «lo que sientes no es real, no luches por ello, él no siente lo mismo» Pero eso no es cierto.
En nuestra mano estar el hacer lo posible o imposible. Luchar contra la ADVERSIDAD, no hay nada que en un principio no se pueda conseguir, sólo hay que valorar si estamos dispuestos a dar a cambio todo aquello que nos pide, sacrificio, perseverancia, paciencia, tiempo, perder a veces cosas, personas, amores, cansancio.
Cuando la Adversidad viene de mano de alguien con quien convivimos cercanamente, puede resultar desconcertante, difícil. Si es tu superior o la persona que amas incondicionalmente, aún mucho peor.
En un primer momento podemos tener la tentación de abandonar, de dejarnos llevar por la decepción, por las lágrimas, pero nunca entonces, estaremos más cerca de cometer un error. Reposar, sopesar y entonces tomar una decisión, pero siempre teniendo en cuenta, que si no enfrentamos el problema podría convertirse en nuestro fantasma para siempre, y eso es algo muy lamentable y muy molesto.
Hay personas que merecen se las ponga en su lugar, o simplemente ser enfrentadas de la manera más correcta posible, no es necesaria la crueldad, pero si la firmeza. Nunca debemos permitir que nadie nos menosprecie, nos desacredite, nos desanime. Cuando uno mismo sabe y no es necesario demostrarlo, aunque a veces estamos hartos de hacerlo constantemente y dejar lo mejor de nosotros mismos, hay que quedarse.
Sí, hay que permanecer, no eres tú quien debe irse, tú sitio está ahí, compartido o no, mantenerse en tu lugar, un poco de orgullo a veces puede ser bueno, y si el resto del mundo no te valora, no te preocupes, tarde o temprano lo hará, pero tú debes creer en ti mismo, porque es la única manera en que los demás puedan verlo.
No es lo que se ve, si no lo que se es. A veces escondido hay que dejar que resurja y brille. Si no quieres hacerlo es tu decisión, pero nunca dejes que nadie decida por ti si quieres quedarte en el rincón, con la cabeza agachada, recogiendo en tu espalda todo aquella basura que algunos están acostumbrados a arrojar sobre los demás. Deja que rebote.
Nuestra sociedad es muy injusta, a veces se habla de débiles y fuertes, no estando correctamente utilizado, se trata más bien de gente con respaldo y gente sin él. Es sencillo, si tú tienes coraje y entereza para enfrentar un problema pero todo el mundo está en tu contra, la mayoría de las veces ganan ellos, son los fuertes, si, ellos disponen de todas las piezas del puzle, no tienen impedimento para atajar el problema que al fin y al cabo puedes suponer tú.
Todo aquello que salga de la rutina es indeseado, quién muestra un problema existente probado o no, un error cometido aunque haya sido fortuito, da igual, es una verdadera molestia que no gusta y que hay que eliminar. Pero aún así, las personas acostumbradas a luchar, lo conseguirán tarde o temprano, el coraje es importante, la sinceridad también y sobre todo mucha paciencia.
Es mejor hacer las cosas despacio, poco a poco, con decisión, determinación, sin armar demasiado ruido, tal vez así a las personas que en un momento determinado pudieran darte respaldo no les cause temor el hacerlo.
Es importante sembrar para después recoger, es imprescindible no dejar de ser uno mismo en el camino y sobre todo tener en cuenta: Ante la ADVERSIDAD, cabeza alta, espalda recta, sonrisa abierta y sincera.
Las tormentas aunque a veces, como en el norte de España, pueden parecer fuertes, destructoras, permanentes, no lo son, al final se disuelven, fluyen, desaparecen y vuelve la calma, seguro que podemos salir triunfantes, el deseo y las ganas harán que así sea.
@María José Luque Fernández
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