El Partido Popular clausura su congreso con un mensaje de unidad y el objetivo de gobernar en solitario
El 21.º Congreso Nacional del Partido Popular (PP) finalizó este domingo con una exhibición de cohesión interna en torno a la figura de Alberto Núñez Feijóo. El líder del partido y jefe de la oposición aprovechó la clausura para presentar, por primera vez de forma nítida, su modelo de gobernabilidad: un Ejecutivo en solitario, sin ministros de Vox ni pactos con Bildu, y con disposición a buscar apoyos transversales en el Congreso.
Durante una intervención de 47 minutos ante más de 3.000 compromisarios e invitados, Feijóo definió las líneas maestras de su proyecto político de cara a las próximas elecciones generales. “Solo hay dos opciones: o Sánchez, o yo”, afirmó rotundo, en alusión directa al actual presidente del Gobierno. Rechazó replicar modelos de coalición como el vigente, al que criticó por sus constantes fricciones internas, y abogó por un Ejecutivo sólido, con apoyos parlamentarios pero sin reparto de carteras.
Sin cordones sanitarios… excepto con Bildu
Feijóo rompió con la ambigüedad que ha caracterizado su relación con Vox, al cerrar la puerta a una coalición de Gobierno con el partido de Santiago Abascal. No obstante, rechazó aplicar cordones sanitarios: “No voy a arrinconar a la tercera fuerza política del país”, enfatizó. También dejó abierta la posibilidad de acuerdos con el PSOE post-Sánchez, desmarcándose del veto ideológico que propone Vox.
La única exclusión expresa fue Bildu, al que acusó de no haber pedido perdón a las víctimas de ETA. Feijóo aseguró que no negociará con los ‘abertzales’ mientras persistan esas omisiones, gesto que provocó la mayor ovación del congreso.
El retorno al centro político
El líder popular invocó el espíritu de José María Aznar en 1996 para justificar su estrategia: el “viaje al centro”. Se comprometió a tender puentes a ambos lados del espectro político, descartando concesiones a fuerzas independentistas en caso de requerir sus votos. Reiteró que el PP no otorgará beneficios como la amnistía a Carles Puigdemont, fugado de la justicia española.
En la ponencia política aprobada por el Congreso, el PP evitó menciones explícitas a Vox, centrándose en principios constitucionales y la defensa del Estado. La falta de definiciones ideológicas fue criticada en algunos sectores, a lo que Feijóo respondió con contundencia durante su discurso: “La defensa de la Constitución será irrenunciable”.
Diez medidas para los primeros 100 días
Feijóo prometió acción legislativa inmediata en caso de formar Gobierno. Entre sus propuestas destacan un plan de regeneración democrática, reformas en el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y la Fiscalía General, así como una nueva ley de lenguas que garantice el derecho a la educación en español en todo el país.
En el plano económico, anunció la revisión de las 97 subidas fiscales aprobadas por el Gobierno actual, el aumento del salario mínimo y medidas para impulsar el salario medio. También anticipó un plan nacional del agua y refuerzos en sanidad y seguridad, con más médicos y medios para las fuerzas de seguridad.
Un nuevo ciclo político
El líder popular definió el congreso como “el acto fundacional de un nuevo tiempo” y proclamó el inicio de una nueva etapa para el país. Su discurso estuvo cargado de promesas de “normalidad institucional” y “transparencia”, y censuró duramente el mandato de Pedro Sánchez, acusándolo de convertir lo irregular en norma.
Feijóo apeló al legado de Adolfo Suárez para subrayar su visión de la política como vocación y no ambición. Planteó el cambio de Gobierno como una “transición democrática”, con la intención de recuperar la estabilidad institucional y responder a las necesidades reales de los ciudadanos.
Reacciones políticas al discurso de Feijóo: entre el respaldo interno y la crítica externa
El mensaje de Alberto Núñez Feijóo en el Congreso del PP no tardó en generar respuestas desde todo el arco parlamentario. Mientras el Partido Popular cerraba filas en torno a su líder, los partidos rivales reaccionaron con distintos matices, desde la crítica frontal hasta la cautela estratégica.
PSOE: entre la defensa institucional y la crisis interna
El Partido Socialista respondió al discurso de Feijóo en medio de una tormenta política provocada por el encarcelamiento de Santos Cerdán y el escándalo del “caso Koldo”. Pedro Sánchez, en su intervención ante el Comité Federal, evitó confrontar directamente con Feijóo y se centró en defender su gestión frente a lo que calificó como “una ofensiva de la derecha y la ultraderecha”.
Desde Ferraz, se acusó al PP de “instrumentalizar la corrupción para tapar su falta de propuestas sociales” y se criticó la ambigüedad del líder popular respecto a Vox. Sin embargo, Sánchez dejó abierta la puerta a reformas legales para blindar la transparencia institucional, en un intento por recuperar la iniciativa política.
Vox: respeto por sus votantes, pero sin coalición
Aunque Feijóo descartó ministros de Vox en un hipotético Gobierno, el partido de Santiago Abascal no reaccionó con hostilidad. Vox valoró positivamente que el PP no establezca un cordón sanitario contra ellos, como reclama la izquierda, y recordó que son “la tercera fuerza política del país”3.
No obstante, fuentes internas del partido señalaron que “no se puede gobernar en solitario sin contar con millones de españoles que votan por el cambio real”, en referencia a su electorado. Vox mantiene su disposición a apoyar medidas que respeten la unidad nacional y la legalidad constitucional.
Junts: sin vetos explícitos, pero sin acercamientos reales
El partido independentista catalán Junts evitó una confrontación directa, pero lanzó un mensaje claro: si Feijóo quiere hablar de legislatura, debe hacerlo con Carles Puigdemont. Desde Waterloo, el expresidente catalán no recibió ninguna invitación formal del PP, y el portavoz Miguel Tellado descartó cualquier reunión: “No somos el PSOE. Nadie nos encontrará ahí”.
Aunque la ponencia política del PP no vetó explícitamente a Junts, se reforzó el compromiso con el orden constitucional y la integridad territorial, lo que aleja cualquier posibilidad de pacto.
EH Bildu: silencio institucional y rechazo implícito
EH Bildu no emitió una respuesta oficial al discurso de Feijóo, pero fuentes cercanas al partido calificaron sus palabras como “una estrategia electoral basada en la confrontación y el señalamiento”. El cordón sanitario anunciado por el líder del PP, condicionado al perdón por los crímenes de ETA, fue interpretado como una maniobra para consolidar apoyos en sectores conservadores.
Bildu mantiene su línea de no entrar en polémicas públicas con el PP, aunque sus dirigentes consideran que “la reconciliación no se construye desde la exclusión”.











