El número de personas inscritas como desempleadas en las oficinas del SEPE descendió en julio en 1.357 personas respecto al mes anterior, lo que equivale a un retroceso del 0,06%. Se trata de la caída más tenue registrada en un mes de julio desde 2022, cuando el paro subió. Aun así, en los últimos doce meses el desempleo acumuló una caída de 145.631 personas, un 5,71% menos que en julio de 2023, según los datos difundidos este lunes por el Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Con estas cifras, el total de parados se sitúa en 2.404.606, la cifra más baja en un mes de julio desde 2006. Pese a este dato global favorable, el reparto sectorial muestra comportamientos dispares. En julio, el paro creció en tres grandes áreas de actividad: servicios sumó 2.018 desempleados más (0,12%), industria incrementó su lista de parados en 416 personas (0,22%) y construcción anotó 138 desempleados adicionales (0,08%). En sentido contrario, el sector agrario registró 614 parados menos (-0,78%) y el colectivo de personas sin empleo anterior redujo sus cifras en 3.315 (-1,45%).
Por franjas de edad, el desempleo juvenil sigue al alza de la buena noticia. Entre menores de 25 años bajó en 2.561 personas (-1,54%), dejando el total de jóvenes parados en 164.146, el registro más bajo para un mes de julio desde que existen datos. Cabe destacar que este grupo acumula cuatro años y tres meses consecutivos de descensos mensuales del paro. En el otro extremo, entre quienes superan los 25 años el desempleo creció en 1.204 personas (0,05%).
La evolución por género también arroja matices. El paro femenino se redujo en 901 mujeres (-0,06%), situándose por segundo mes consecutivo por debajo del umbral de 1,5 millones (1.459.983 desempleadas). Entre los hombres, el descenso fue de 456 parados (-0,05%), dejando la cifra por debajo del millón (944.623).
El análisis territorial revela que seis comunidades autónomas lograron rebajar sus cifras de desempleo en julio. Andalucía encabezó esta lista con 8.035 parados menos, seguida de Castilla-La Mancha (-1.771) y Asturias (-1.296). Por el contrario, once regiones vieron aumentar el número de inscritos en el SEPE, con Cataluña al frente (+4.339), el País Vasco (+1.600) y Aragón (+1.167).
En paralelo, la contratación experimentó en julio un impulso notable: se firmaron 1.588.983 contratos, 92.310 más que en junio, lo que supone un alza del 6,17%. De estos, 609.964 fueron de carácter indefinido, un 3,8% más (22.311 contratos adicionales), mientras que los temporales alcanzaron los 979.019, un 7,7% más que el mes anterior (69.999 contratos más).
Estos datos reflejan un mercado laboral que, aunque mantiene un descenso interanual del desempleo, muestra ya signos de enfriamiento en su dinamismo estacional. La leve caída del paro en julio, menos intensa que en años anteriores, podría indicar cierta ralentización en la actividad económica propia de esta época estival.
Los agentes sociales y económicos coinciden en que, más allá de los registros cuantitativos, resulta esencial mejorar la calidad y estabilidad del empleo. El aumento de la contratación indefinida es positivo, pero el crecimiento más pronunciado de los contratos temporales sugiere que persiste la precariedad para una parte importante de la población activa.
Con la cifra total de desempleados en mínimos de hace casi dos décadas y un volumen de afiliación a la Seguridad Social que continúa acercándose a máximos históricos, el gran reto para el próximo trimestre será consolidar estos logros y potenciar medidas que refuercen la formación, la digitalización y la transición energética, sectores llamados a generar un empleo de mayor valor añadido y duradero.
Fuente: Servimedia











