No es un rumor de pasillo. No es un recorte anónimo. Es un comunicado oficial. Global Xpress International confirmó que el periodista costarricense Elías Alvarado —el mismo que entra a las casas de Costa Rica, de la diáspora tica en Estados Unidos y de buena parte de la audiencia hispana— trabaja para ellos en publicidad y promoción.
- Un periodista no es un influencer de mudanzas.
- Un comunicado de empresa no sustituye la rendición de cuentas del comunicador.
- Una licencia de transporte no lava un conflicto de interés.
- Y quien usa la confianza de la diáspora para vender un servicio tiene que soportar el escrutinio que esa confianza implica.
Global Xpress ya habló. La empresa puso su versión sobre la mesa y amenazó con demandar. Falta el que sale en televisión. Falta el canal que lo pone al aire. Y falta que la audiencia deje de tragar “es solo publicidad” como si eso no fuera, exactamente, el negocio.
Argumento para expertos / Resulta insólito —y técnicamente difícil de sostener— que una persona con residencia, visibilidad y acceso pleno al ecosistema jurídico y corporativo de Estados Unidos no haya activado, de forma verificable, los mecanismos de retiro de contenido si esos vídeos con su cara fueran falsos.
Facebook / Meta no opera en un limbo. Quien vive “en el corazón” de Estados Unidos tiene a un clic:
- el flujo de propiedad intelectual y derechos de imagen de Meta (derechos de autor, “me impersonan”, deepfake no consentido);
- la vía de usurpación de identidad (impersonation) y de contenido engañoso que usa nombre, rostro o voz;
- en varios estados, normas ya aplicadas a réplicas digitales no autorizadas (imagen y voz sintéticas);
- y, si el daño es comercial o reputacional, cartas de cese, notarización, denuncia ante plataformas y, en su caso, acción civil.
Un corresponsal que aparece en televisión nacional no es un usuario indefenso. Conoce la lógica de las plataformas, tiene abogado o puede contratarlo en 24 horas, y sabe que el primer acto de quien es victimizado por un deepfake no es el silencio: es documentar, reportar y exigir la baja. Meta registra esas solicitudes. Quedan tickets, correos, números de caso, capturas, fechas.
Por eso el argumento de los expertos no es emocional; es de carga de la prueba inversa:
- Si los videos son falsos, el perjuicio es inmediato: se usa su rostro para captar clientes de una empresa de carga.
- El remedio más barato, más rápido y más visible es el takedown en la plataforma donde circulan.
- No pedir la retirada —o no poder exhibir la solicitud— no demuestra por sí solo que el material sea auténtico, pero sí debilita de forma grave la hipótesis de la victimización pasiva.
- En derecho de plataformas, la inacción prolongada de quien alega falsedad se interpreta, cuando menos, como tolerancia, descuido inexcusable o compatibilidad con el uso de la imagen.
Vivir en Estados Unidos agrava la extrañeza. No hay barrera idiomática, no hay falta de jurisdicción útil sobre Meta, no hay imposibilidad de notarizar una declaración jurada (affidavit) de que “esa no soy yo” o “no autoricé esa pieza”. Un periodista que alerta a su audiencia sobre estafas digitales sabe, mejor que nadie, que el primer paso contra un video apócrifo con su cara es quitarlo de circulación, no esperar a que un medio extranjero formule la pregunta.
La conclusión para un dictamen pericial o editorial experto es esta:
la tesis de la falsedad exige actos coherentes con la falsedad. Quien afirma que le clonaron el rostro y no activa el retiro en Facebook —estando en el país de la matriz de la plataforma— deja un hueco factual que ningún comunicado de terceros puede llenar. O el material no es tan falso como se sugiere, o la omisión de tutelar la propia imagen es, en sí misma, un hecho que hay que explicar.
Resumen de lo publicado por Prensamérica
Prensamérica informó que, tras difundir denuncias recibidas en su redacción, Global Xpress International envió un comunicado y confirmó una relación con el periodista Elías Alvarado, corresponsal de Telenoticias / Canal 7 en Estados Unidos.











