El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo este miércoles una reunión virtual con altos representantes de la Unión Europea y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en un nuevo esfuerzo por coordinar una postura común de cara al encuentro que Trump mantendrá el próximo viernes en Alaska con su homólogo ruso, Vladimir Putin. El intercambio se produjo apenas dos días antes del esperado cara a cara entre Washington y Moscú, y sirvió para subrayar la unidad occidental en torno al principio de que las fronteras de Ucrania no deben alterarse por la fuerza.
Participaron en la videoconferencia los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, a excepción de Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, quien no se sumó al texto final. El documento conjunto, redactado bajo la coordinación de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y suscrito por los mandatarios de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Finlandia, advierte de manera inequívoca de que cualquier modificación territorial de Ucrania “no puede llevarse a cabo por la fuerza” y reclama que no se someta a Kiev a presiones para realizar concesiones de soberanía.
Donald Tusk, primer ministro de Polonia, fue quien articularizó el mensaje más contundente durante la sesión plenaria: “Ucrania no puede perder esta guerra, y nadie tiene derecho a ejercer presión sobre Ucrania en relación con concesiones territoriales u otras decisiones que puedan interpretarse como capitulación”. La intervención de Tusk generó un amplio asentimiento entre los participantes, conscientes de la delicadeza estratégica que implican las negociaciones de paz.
Volodímir Zelenski, a su vez, rechazó de nuevo cualquier esquema de alto el fuego que lleve aparejada la cesión de territorio ucraniano como condición para detener las hostilidades. Según fuentes ucranianas, el presidente llegó incluso a rechazar las presiones que, a su juicio, Washington ha ejercido para que se contemple un intercambio de tierras como parte de un acuerdo. Ayer, Zelenski restó importancia a los reportes de que las tropas rusas se habían internado hasta diez kilómetros en la región de Donetsk, dentro de la denominada línea de contacto. Sin embargo, el Estado Mayor ucraniano alertó de un posible repliegue táctico de fuerzas enemigas, con vistas a una ofensiva mayor programada para septiembre.
El contacto con Trump era imprescindible
El contexto de esta videoconferencia cobra especial relevancia por el inminente diálogo entre Trump y Putin, que se desarrollará en un enclave alejado de la Alaska más septentrional. Durante esa cita, el presidente estadounidense pretende apurar un acuerdo que ponga fin a un conflicto activo desde 2022, sin que hasta el momento haya habido avances significativos en el terreno diplomático. El respaldo unánime de los principales líderes europeos, excepto Orbán, apunta a que la hoja de ruta occidental seguirá exigiendo la retirada completa de las tropas rusas y el respeto a los límites internacionales reconocidos tras el desmembramiento de la Unión Soviética.

En Moncloa y en Bruselas se observa con cautela la evolución de las conversaciones, dado que la ausencia de España en la declaración conjunta —junto a otros Estados miembros— no mengua el compromiso europeo, pero advierte sobre la complejidad del bloque en escenarios de máxima tensión diplomática. Por su parte, Washington confía en que la sincronización de las fórmulas de presión y las sanciones económicas puedan servir de contrapeso a las exigencias rusas.
La próxima cita virtual, prevista para este viernes con la participación del primer ministro de Canadá y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, servirá de antesala al encuentro cara a cara de Alaska y de prueba de fuego para calibrar la cohesión del frente occidental. En los pasillos de la OTAN y las instituciones comunitarias se da por hecho que cualquier retroceso en la unidad de criterio podría alentar a Moscú a imponer condiciones más severas, justo cuando el Ejército ucraniano se prepara para hacer frente a un posible recrudecimiento de los combates en el este del país.
Fuente: DemocracyNOW!


