Por Ana Romero Gómez, psicóloga y directora de Nuevamente Psicólogos Málaga.
En 2017, la psicóloga Ana Romero ya advertía en este mismo medio del crecimiento de la ansiedad. Ocho años después, las cifras confirman su predicción: el malestar emocional sigue en aumento y el consumo de psicofármacos alcanza récords históricos.
Cuando en 2017 publiqué en Málaga al Día Digital el artículo “La ansiedad, una epidemia actual”, la palabra “epidemia” era una advertencia. Hoy, ocho años después, podemos hablar sin metáforas: la ansiedad se ha convertido en una pandemia silenciosa que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente 359 millones de personas padecen un trastorno de ansiedad, el 4,4 % de la población mundial. Durante el primer año de la pandemia de COVID-19, los casos aumentaron un 25 %, y desde entonces no han vuelto a descender. En España, más del 10 % de la población ha sido diagnosticada con un trastorno de ansiedad, y un 34 % reconoce haber tenido algún problema de salud mental en el último año.
A esto se suma un dato preocupante: el uso masivo de psicofármacos. Casi uno de cada cinco adultos españoles toma medicación para la ansiedad o la depresión, y el 73 % lo hace a diario.
España ocupa el tercer puesto en Europa en consumo de antidepresivos y es líder en ansiolíticos. Si bien los fármacos pueden ser útiles a corto plazo, cuando se emplean sin acompañamiento psicológico corren el riesgo de cronificar el problema.
¿Por qué vivimos más ansiosos que nunca? Las causas son complejas: la incertidumbre económica, la inestabilidad laboral, el exceso de estímulos digitales y la presión social por “poder con todo” nos mantienen en un estado constante de alerta. La ansiedad ya no surge sólo ante situaciones puntuales, sino como una respuesta mantenida a un estilo de vida que nos sobrepasa.
Desde mi experiencia como psicóloga y directora de Nuevamente Psicólogos Málaga, observo que cada vez más personas jóvenes acuden a consulta con síntomas de ansiedad generalizada, insomnio, somatizaciones o miedo al fracaso. En muchos casos, llegan convencidas de que “esto es normal” porque viven rodeadas de personas que sienten lo mismo. Pero la normalización del malestar no debería hacernos olvidar que es posible vivir con calma.
La buena noticia es que la conciencia social sobre salud mental ha crecido. Hoy se habla con más naturalidad de acudir al psicólogo y de la importancia del autocuidado. Sin
embargo, el sistema público continúa saturado y la atención psicológica sigue siendo insuficiente.
La ansiedad no es solo un problema individual, sino un reflejo de una sociedad acelerada, hiperconectada y emocionalmente agotada. Si queremos frenar esta otra pandemia, necesitamos una respuesta colectiva: más prevención, educación emocional y espacios donde se pueda parar, sentir y reconectar con uno mismo.
Ana Romero Gómez
Psicóloga y directora de Nuevamente Psicólogos Málaga
Más de diez años de experiencia en psicología clínica privada.


