Entre aspiración y compromiso
- “El compromiso de Feijóo es un Gobierno solitario, no habrá un Gobierno de coalición”, afirma Miguel Tellado en una conversación informal con periodistas
La política española ha vuelto a entrar en terreno resbaladizo. El Partido Popular, tras la clausura de su 21.º Congreso Nacional, ha dado un paso más en su estrategia electoral con un mensaje que aspira a marcar distancia con los gobiernos de coalición: Alberto Núñez Feijóo quiere gobernar en solitario. Lo ha afirmado de forma reiterada, lo ha transmitido su equipo… pero aún no lo ha prometido con la claridad que requiere un compromiso político sólido. Y ahí radica la grieta.
Según Miguel Tellado, nuevo secretario general del PP, el deseo de Feijóo de formar un “gobierno solitario, monocolor, sólido y unido” es ya un “compromiso electoral”. Lo dijo en una conversación informal con periodistas, reforzando la idea de que no habrá ministros de Vox en un hipotético Ejecutivo popular. Sin embargo, hasta ahora no existe ni una sola declaración oficial o grabación en la que Feijóo verbalice ese compromiso de forma explícita. Y en política, cuando se juega en los márgenes de la ambigüedad, lo que está en juego es la confianza pública.
Entre deseo y estrategia
Feijóo insiste en que los gobiernos de coalición en España —singularmente el de Sánchez y Sumar— han fallado, convirtiéndose en lo que él llama un “Gobierno de colisión”. Su mensaje es claro: evitar espectáculos como los del Consejo de Ministros “cada martes”. Pero su política de pactos, desgranada ante miles de compromisarios, se mueve más en el terreno de la aspiración que de la garantía.
La ausencia de un compromiso directo y verificable genera confusión. Tellado repitió el mensaje tres veces en rueda de prensa y lo cerró con una conversación informal con periodistas donde reiteró que “no habrá gobierno de coalición”. Pero la falta de concreción por parte de Feijóo alimenta dudas, especialmente cuando las encuestas proyectan un escenario en el que el apoyo de Vox sería imprescindible para alcanzar La Moncloa.
Ambigüedad calculada o margen de maniobra
Para algunos analistas, esta ambivalencia responde a una táctica electoral: ofrecer estabilidad y moderación sin quemar puentes con Vox ni cerrar la puerta al PSOE post-Sánchez. El PP quiere mantener la centralidad y a la vez no renunciar a los votos que podrían llegar desde los extremos. En este tablero, cada palabra tiene peso, y cada silencio también.
La nueva portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, apostó por “esperar a las elecciones y ver los diputados que tenemos cada uno”, otra muestra de que el discurso se sostiene más en las posibilidades futuras que en compromisos firmes.
La exigencia de transparencia
En democracia, el lenguaje importa. El uso de términos como “aspiración” y “compromiso” no son intercambiables, y el electorado merece claridad. Si el Partido Popular descarta pactar con Vox, debe decirlo sin ambages. Y si no lo descarta, debe explicar bajo qué condiciones podría aceptar su entrada en el Ejecutivo.
Porque los votantes no solo eligen ideas: también eligen certezas. Y entre aspirar y prometer hay una diferencia que puede condicionar la próxima legislatura.


