Cada vez más personas, en distintos lugares del mundo, se preguntan qué pueden hacer para apoyar al pueblo palestino en medio de la violencia y la injusticia que sufren. La respuesta no siempre es sencilla, pero lo cierto es que hay muchas acciones cotidianas que sí están en nuestras manos. Y que si todos nos comprometemos, dejan de ser acciones pequeñas para convertirse en acciones transformadoras hacia un mundo mejor para todos.
En un reciente espacio en la Cadena SER, la comunicadora Carolina Iglesias recordó que la solidaridad no se reduce a un gesto simbólico, sino que se traduce en información, conciencia y decisiones prácticas que cada persona puede adoptar en su día a día.
La fuerza del conjunto
Hay muchas personas que piensan que de nada sirven las movilizaciones sociales, y eso es cierto en parte, pero depende del número de personas que se comprometan con una causa o la solución de un conflicto. Si nos movemos individualmente no influimos en los que realmente tienen poder de decisión, los gobiernos de todo el mundo. Si tenemos como objetivo la paz en el mundo y somos pocos los que vamos a una manifestación o concentración donde expresar nuestro sentir, no cambiamos nada.
Pero si somos miles, millones en todo el planeta, (como hoy vemos) si que llegamos a las “altas esferas” y logramos cambios significativos. Y eso nos habilita a plantearnos un nuevo objetivo mas ambicioso, y es que todos queremos vivir en un mundo mejor, pero tenemos que comprender que ese anhelo eso no se “delega” sino que se integra como compromiso vital, desde la interioridad de cada uno, por coherencia, por solidaridad.
Informarse: La desinformación y el silencio son cómplices de la injusticia. Buscar fuentes contrastadas y conocer lo que ocurre en Palestina es el primer paso para poder actuar.
Al alcance de todos
Hablar de lo que hacemos cada uno, porque no compramos esto o aquello….dar ejemplo y comentarlo con con nuestros compañeros de trabajo, familia, vecinos, amigos, etc…
Elegir lo que consumimos, no solo que que mas publicidad tiene: Aquí cobra importancia el movimiento internacional BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones), que invita a no comprar productos, servicios o marcas que se benefician de la ocupación o la discriminación del pueblo palestino. Su web ofrece guías actualizadas y recursos para orientar nuestras elecciones de consumo.
Informarse para ser más libres
Al final, se trata de algo más profundo: informarse para poder decidir y ser más libres. Entender qué hay detrás de cada compra, de cada inversión o de cada silencio, nos da poder como ciudadanía. Y ese poder, usado colectivamente, puede contribuir a frenar la violencia y abrir caminos de justicia.
No hay que esperar a ser activistas profesionales ni grandes líderes para hacer algo. Lo importante es dar un paso, empezar por uno mismo y predicar con el ejemplo, desde donde estamos. Unirnos a otros y todo es posible con la fuerza del conjunto, de la humanidad, para presionar a los que deciden.
Hoy más que nunca, apoyar al pueblo palestino significa también apoyarnos entre todos en la construcción de un mundo más humano, solidario y noviolento.


