El accidente ferroviario de Córdoba, ocurrido el 18 de enero de 2026 en el término municipal de Adamuz, se ha convertido en una de las tragedias más graves de la historia reciente del ferrocarril español. Dos trenes de alta velocidad —uno de la compañía Iryo y otro de Renfe— descarrilaron tras un impacto en cadena que dejó al menos 21 fallecidos y decenas de heridos, muchos de ellos en estado crítico, según las primeras informaciones oficiales.
Este siniestro marca un antes y un después en la Alta Velocidad en España, ya que es la primera vez que un accidente mortal afecta directamente a trenes de este tipo en el país.
Cómo ocurrió el accidente ferroviario en Adamuz
El accidente tuvo lugar alrededor de las 19:39 horas, cuando un tren de Iryo que cubría el trayecto Málaga–Madrid Puerta de Atocha descarriló en los desvíos de entrada de la estación de Adamuz. En el convoy viajaban aproximadamente 300 pasajeros.
Tras el descarrilamiento de los últimos vagones, el tren invadió la vía contigua, por la que circulaba un tren Alvia de Renfe con destino Huelva, que también terminó descarrilando al impactar contra los restos del primer convoy.
En total, se estima que cerca de 500 personas viajaban entre ambos trenes en el momento del siniestro.
Balance de víctimas y heridos
Las cifras iniciales confirmadas por la Guardia Civil y los servicios de emergencia indican:
- 21 fallecidos en el accidente, según el recuento actualizado por las autoridades.
- Al menos 25 heridos graves, muchos de ellos evacuados en ambulancias y unidades móviles de cuidados críticos.
- Decenas de heridos de diversa consideración, atendidos en el lugar y trasladados a hospitales de Córdoba, Madrid y Huelva.
El impacto emocional ha sido especialmente duro para los familiares, muchos de los cuales acudieron a las estaciones de destino al no poder contactar con sus allegados tras el accidente.
Respuesta de los servicios de emergencia
La magnitud del siniestro obligó a desplegar un amplio dispositivo de emergencias. El 061 movilizó:
- 5 UVIs móviles,
- vehículos de apoyo logístico,
- 4 unidades DCCU (Dispositivos de Cuidados Críticos de Urgencia).
Además, Adif habilitó un teléfono de atención a familiares y puntos de asistencia en Madrid, Huelva y Córdoba para gestionar la información y el apoyo psicológico.
Un accidente sin precedentes en la Alta Velocidad española
Aunque España cuenta con uno de los sistemas ferroviarios de alta velocidad más seguros del mundo, este accidente supone la primera tragedia mortal que afecta directamente a trenes AVE o equivalentes en el país.
Hasta ahora, el siniestro más grave de las últimas décadas había sido el descarrilamiento de Santiago de Compostela en 2013, aunque aquel tren no era de alta velocidad en el momento del accidente.
El suceso de Adamuz abre un debate sobre:
- la seguridad en los desvíos de entrada a estaciones,
- la gestión del tráfico ferroviario en vías contiguas,
- y los protocolos de emergencia en líneas de alta velocidad.
Investigación en curso
Las autoridades ferroviarias y judiciales han iniciado una investigación para determinar las causas exactas del descarrilamiento. Entre las hipótesis iniciales se barajan:
- un posible fallo técnico,
- un problema en la infraestructura,
- o un error en la gestión del tráfico ferroviario.
Sin embargo, ninguna de estas líneas ha sido confirmada oficialmente.
El accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) deja una profunda huella en la sociedad española y en el sistema ferroviario nacional. Con 21 fallecidos, decenas de heridos y cientos de afectados, se trata de una tragedia que marcará un antes y un después en la Alta Velocidad en España.
A medida que avance la investigación, se espera que se esclarezcan las causas del siniestro y se adopten medidas para reforzar la seguridad en la red ferroviaria.
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