Por Joan Pau Rica Lopez
Si hemos de poner en orden las prioridades de la población , una de las que encabezan la lista , es la FALTA DE SEGURIDAD CIUDADANA, esta sin duda es una cuestión que cada vez aparece con más frecuencia en las conversaciones entre ciudadanos: manifestando la intranquilidad que se siente en el entorno de nuestro quehacer cotidiano, debido al aumento exponencial de delitos que se perpetran a diario en nuestros pueblos y ciudades.
No hablo de las estafas por Internet ni de los delitos que ocurren detrás de una pantalla. Hablo de la calle. De salir de noche, de volver a casa, de abrir un comercio, de dejar el coche aparcado o de caminar por determinados barrios con la sensación de que hay situaciones que antes no eran normales.
Los datos oficiales obligan a hacer una precisión. En 2025 la criminalidad convencional en España bajó ligeramente, un 0,2%, hasta 1.984. Hubieron 908 infracciones. Los hurtos también descendieron un 2,3%, y los robos con violencia e intimidación bajaron un 1,5%. Los robos con fuerza en domicilios cayeron un 8,3%. (según el Ministerio del Interior))
Pero hay otros datos de mayor importancia que merecen nuestra atención y que son los he han elevado el listón de nuestra intranquilidad.
Los homicidios dolosos y asesinatos consumados pasaron de 349 a 376, un aumento del 7,7%. Las tentativas de homicidio aumentaron un 5%, y los delitos graves y menos graves de lesiones y riña tumultuaria crecieron un 7,2%. El tráfico de drogas tambien aumento un 5,5% según ese mismo Ministerio del Interior
Por tanto, decir simplemente que «la delincuencia sube» no sería del todo correcto. Pero decir que «los españoles no tenemos un problema de seguridad» tampoco es cierto.
Porque la seguridad no consiste únicamente en sumar todos los delitos de España y dividirlos entre sus habitantes, para conseguir que las estadísticas sean favorables a la acción del gobierno. La delincuencia existe en nuestros pueblos y ciudades y hemos de ser conscientes que este fenómeno ocasiona verdadera intranquilidad entre la población.
La delincuencia también tiene una dimensión muy concreta: el barrio en el que vivimos, porque el ciudadano no vive en una estadística nacional. Vive en una calle. Y si en esa calle hay peleas, vandalismo, tráfico de drogas, robos, amenazas o grupos que generan conflictos, la sensación de inseguridad puede ser muy superior a la media nacional.
Y ante la manifiesta impunidad de la delincuencia reiterativa, nos preguntamos . ¿QUÉ OCURRE DESPUÉS DE QUE SE COMETE EL DELITO?, porque cuando una persona denuncia varias veces el mismo problema, o un comerciante sufre repetidamente pequeños robos o cuando los vecinos tienen que convivir con comportamientos incívicos, y la policía detiene al delincuente, la víctima tiene la sensación de que denunciar no sirve para nada y el delincuente percibe que la justicia en España es muy laxa, que tras la detención podrá seguir en la calle sin control y que el sistema le permitirá seguir delinquiendo sin ninguna consecuencia de inmediatez.. Y las secuelas son demoledoras, la población pierde la confianza en la justicia.
Porque cuando una persona que tiene miedo de volver sola a casa quiere que su policía sea eficaz, que la justicia que funcione con rapidez, que haya leyes claras, que tengamos prevención, presencia policial en los barrios y una respuesta de los poderes gobernantes que sean efectiva ante quienes reinciden.
Y ES QUE LA SEGURIDAD DE LA POBLACION NO CONSISTE SOLAMENTE EN QUE LAS ESTADÍSTICAS SEAN BUENAS. CONSISTE EN QUE EL CIUDADANO PUEDA VIVIR SIN SOBRESALTOS, QUE SE SIENTA ARROPADO POR SU GOBIERNO Y QUE SEPA CON TOTAL SEGURIDAD QUE QUIEN “ LA HACE LA PAGA”.











