Se nota que ha llegado el verano cuando vas al mercado y ves las maravillosas sardinas en los mercados esperando a ser degustadas principalmente a la parrilla. Porque no solo de carnes viven los parrilleros, las sardinas representan mejor que nadie otra opción sana y rica de poder disfrutar de una barbacoa con los nuestros.
La sardina una verdadera joya gastronómica y muy saludable
La sardina es un pescado azul y junto al boquerón, atún, salmón, jurel y otros más forman un elenco de estrellas que tienen la peculiaridad de ser muy sanos y tener un precio relativamente contenido.
Como el resto de los pescados azules, la sardina es rica en ácidos grasos omega-3, esencial para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.
Pero esto no termina aquí, la sardina nos proporciona también un buen puñado de minerales entre ellos el fósforo, potasio y vitaminas de los grupos A, B, D y E.
Solamente si sufres de ácido úrico debes controlar el consumo de sardinas.
Con la celebración de San Juan empieza el consumo de la sardina
Tradicionalmente el paso del día 23 al 24 de junio se celebra la noche San Juan. Esta noche mágica tiene una protagonista culinaria y esa es la sardina. Miles de parrilladas se celebran a lo largo del país para celebrar el paso al verano.
Durante estos días y debido a la fuerte demanda suele subir un poco su precio, pero merece la pena poder degustar una sardina asada con un simple trozo de buen pan y una cerveza.
En España tenemos principalmente la sardina atlántica y la mediterránea.
La atlántica es de mayor tamaño siendo espectacular la que se captura en el Mar Cantábrico al norte de España.
La mediterránea es más pequeña y consumida en forma de espetos en la zona de Málaga se ha hecho mundialmente famosa.
La época de la sardina se extiende desde mayo hasta octubre, siendo en los meses de julio y agosto donde más se disfrutan por cantidad, calidad y precio.
No solo a la parrilla, la sardina admite diversas preparaciones
Aunque los amantes de la parrilla nos parezca la mejor manera de consumirlas, las sardinas admiten también otras preparaciones espectaculares como pueden ser en escabeche en forma de conserva, rebozadas y fritas si son pequeñas, al horno para evitar olores dentro de casa, en papillote y una de nuestra preferidas, marinadas como si fuesen boquerones en vinagre.
Como saber si una sardina es fresca
La sardina es un pescado delicado y es aconsejable consumirlo inmediatamente ya que se degrada con bastante rapidez.
Ojo al adquirir las sardinas, que esté en perfectas condiciones. Ya sabéis, cuerpo plateado brillante, rígido con resistencia a doblarse con ojos saltones y cristalinos.
La sardina que no está en condiciones huele en seguida, así que un olor fuerte puede ponerte en aviso.
El espeto de sardinas
Una manera alternativa a la parrillada de sardinas es en forma de espeto. Espetar es clavar a un pescado una caña que lo atraviesa para asarla al aire libre, sin tocar hierro, que les da un sabor espectacular, ya que se van haciendo sobre su propia grasa. No os creáis que es fácil espetar, en realidad es todo un oficio y hay que espetar muchas para hacerlo correctamente.
Esta es la forma más típica de degustar las sardinas en la costa malagueña principalmente.
El espeto tradicionalmente se clava en la arena junto a las brasas o en un espacio preparado para tal fin.
Se ponen al calor cuando el fuego está bien caliente justo antes de hacer brasa no mas de un par de minutos. Se comen sin demora, espolvoreadas de sal gorda y un poco de buen pan.
Sarmiento y olivo para asar sardinas a la parrilla
Simplemente secas, estas maderas para nosotros son el combustible preferido para hacer las sardinas en la parrilla, mejor que el carbón. Aportan un aroma que las hacen brillar en todo su esplendor.
Como hacer una sardinas en las brasas
Para los que no tenemos posibilidad o habilidad para hacer espetos, nos queda nuestra querida parrilla para disfrutar de unas tremendas sardinas asadas.
Para la parrilla elegiremos sardinas de las grandes y carnosas, bien cebadas de grasa subcutánea, acumulada en los meses de verano las crecidas antes del desove.
Las sardinas se asan enteras, sin quitar vísceras, escamas o piel, nada de sobarlas, que se estropean. Así van a saber más ricas. Una vez asadas las vísceras se retiran muy fácilmente.
Antes de echarlas al fuego se limpia cualquier resto de sangre con papel de cocina y se salan generosamente, así de sencillo.
Simplemente dejar que el fuego no tenga llama y poner las sardinas en la parrilla. En seguida soltarán gotas de grasa que producirán pequeñas llamaradas y humo que darán el chamuscado de la piel y un sabor de derretirse.
En la parrilla no conviene solaparlas y hay que estar atentos para ir dándolas la vuelta y retirándolas según se van haciendo, apenas un par de minutos.
Existe un accesorio para asar en forma de rejilla muy útil para dar la vuelta de una vez a varias sardinas. Conviene si lo usas que sean del mismo tamaño para unificar el punto de cocción para todas y no queden unas crudas o quemadas.
Fíjate que el ojo se vuelva blanco y la cola se churrusque para saber que están en su punto para ser degustadas.
Recuerda que queremos que las sardinas estén en su punto pero no chamuscadas ni resecas. Importante que queden jugosas por dentro y crujientes por fuera.
Hay quien le añade una gota de aceite de oliva y otra de limón o vinagre además de una pizca de sal gorda, cuestión de gustos.
Julio Camba, con las sardinas hay que perder las formas
Parafraseando a Julio Camba, escritor y periodista gallego, para degustar las sardinas recién salidas de la parrilla lo mejor es perder las formas.
Nada de cubiertos, se comen con los dedos deslomándolas con las manos sobre un trozo de buen pan, mejor si es de maíz que va recogiendo las gotas de grasa que va soltando la sardina, disfrutando de su intenso sabor.
Admite cualquier bebida, desde una cerveza bien fresquita hasta un txakolí pasando por un buen albariño.
Aquí puedes saber más sobre la parrillada de sardinas.
Disfrutemos de nuestras parrillas ¡¡
Un artículo muy interesante .
Muchas gracias ¡