El sospechoso de la desaparición de Marta Calvo confiesa su asesinato

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Jorge Ignacio T. J. se ha entregado a la Policía y reconocido que descuartizó el cadáver de la joven de 25 años y arrojó los miembros en distintos contenedores. Se efectúan rastrillajes en la planta de tratamiento de residuos de Guadassuar. Se había mantenido prófugo de la Justicia durante 25 días.
Desaparición de Marta Calvo, por EFE
- Fuente: EFE.

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Jorge Ignacio T. J., el sospechoso de la desaparición de la valenciana Marta Calvo, ha confesado que descuartizó el cadáver de la joven de 25 años y tiró las partes por diversos contenedores, según han informado fuentes próximas a la investigación. El hombre se había entregado esta madrugada a la Guardia Civil en Carcaixent, después de 25 días de persecución, cuando el 9 de noviembre la madre de Calvo denunció su desaparición.

De momento, se ha paralizado la planta de tratamiento de residuos de Guadassuar, la más próxima al municipio donde desapareció la joven, añaden las mismas fuentes, que piden cautela porque existen otras líneas de investigación abiertas. Es un acto "meramente administrativo" y de carácter preventivo, advierten. 

El último rastro de Marta Calvo fue un mensaje de WhatsApp con el localizador de dónde estaba que le envió a su madre a las 5.55, dos días antes. El localizador señalaba la casa alquilada del sospechoso en la población de Manuel, a unos 55 kilómetros de Valencia.

Alertada por su ausencia y porque no respondía al teléfono, la madre de Marta Calvo fue a Manuel y llamó a la puerta de la casa señalada. El hombre que la atendió dijo que no conocía de nada a la joven. Al poco, la madre presentó una denuncia de desaparición y el citado hombre se marchó sin dejar rastro. Su coche se encontró en la población de El Puig, donde Jorge le había pedido a un amigo que se deshiciera de él, según fuentes de la investigación.

La Guardia Civil, con ayuda esta semana de la Unidad Militar del Ejército, llevaba semanas rastreando la amplia y escarpada zona desde Manuel a la población de l'Ollería, donde el sospechoso tenía otra casa alquilada. No se le conocía ocupación ninguna de las dos poblaciones.

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