Evo Morales: "Sacrifico mi candidatura, aunque tengo derecho a ella"

Mundo 26 de noviembre de 2019 Por
El jefe de Estado derrocado de Bolivia asegura que ha tomado la decisión "para preservar la paz". La presidenta interina Jeanine Áñez ha convocado nuevas elecciones en un plazo de cinco meses con la condición de que no se postule el líder indígena.
Evo Morales, por Alejandro Cegarra
- Fuente: Alejandro Cegarra.

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Exiliado en México, el presidente derrocado de Bolivia, Evo Morales, asegura que no se presentará a las próximas elecciones de su país porque quiere evitar que la crisis actual se transforme en un conflicto civil o étnico aún mayor. "Es lo que temo y lo que tenemos que evitar, por eso renuncio a mi candidatura", explica en una entrevista con The Guardian. "Hay que hacer sacrificios para preservar la paz y yo estoy sacrificando mi candidatura, aunque tenga todo el derecho a ella".

Convertido en el primer presidente indígena de Bolivia desde que en 2006 asumió el cargo, Morales huyó a México el pasado 11 de noviembre. Tres semanas antes habían tenido lugar las elecciones que desataron acusaciones contra él por una victoria que la oposición consideraba amañada. Las protestas generalizadas que siguieron culminaron con el jefe del ejército boliviano diciéndole que abandonara el cargo. Un día después, la senadora de derechas Jeanine Áñez juraba como presidenta en funciones.

Al menos 32 personas han muerto desde entonces. Al parecer, en su mayor parte debido a la represión con que el ejército ha sofocado las marchas en favor de Morales. También ha habido momentos de mucha tensión social y racial entre las personas indígenas y pobres que marchan por Morales y las personas de mayor poder adquisitivo que las ven pasar.

Desde su nuevo y provisional hogar en Ciudad de México, Morales responsabiliza de la crisis a la vieja élite "racista y vengativa" boliviana que ha organizado un golpe con la ayuda de Estados Unidos ("el imperio del norte"). Su prioridad ahora es ayudar a expulsar al "gobierno de facto" llevándolo a elecciones. "Le dicen que no a Evo y yo digo vale, no hay problema", dice.

Morales se refiere al Parlamento boliviano, donde su partido Movimiento al Socialismo tiene mayoría, y a la ley aprobada para celebrar elecciones en cuestión de meses con un veto a su candidatura. La presidenta en funciones Áñez firmó el domingo el proyecto legislativo.

Los líderes de las protestas y el Gobierno interino alcanzaron el domingo un acuerdo. Áñez se comprometió a retirar a los militares a cambio de que los manifestantes levanten un bloqueo de carreteras que ha dejado a varias ciudades importantes con escasez de combustibles y alimentos.

"No es que renuncien a su lucha contra el golpe", dice Morales, que hoy vive en una base militar mexicana y va acompañado por soldados de paisano en todo momento. "Pero la verdad es que la gente se cansa después de dos semanas de resistencia y de tantos muertos".

El hombre que durante mucho tiempo fue un símbolo para la izquierda latinoamericana enfrenta además intentos de procesamiento por terrorismo y sedición, pero dice que su insólita y larga carrera política ha estado plagada de cargos "inventados" y que eso nunca lo ha detenido.

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